Centro Histórico de Mazatlán - Parte VI Por Jesús de Avila - Noticias Let's Go2Mazatlan- Febrero 2009
El Mazatleco es alguien que desde su niñez, esta acostumbrado a interactuar y convivir con extranjeros, esto es parte de su estilo de vida, que por cierto siempre se distingue por su franca calidez, un atributo que no pierde en medio de un impresionante desarrollo y crecimiento. Por esta razón principalmente es que Mazatlán es un destino turístico muy interesante y atractivo, que cada año atrae a un mayor número de nuevos viajeros, que además de sorprenderse de su belleza natural y su gran historia, lo encuentran como un lugar muy excitante para invertir, especialmente para quienes están pensando en retirarse.
Como ningún otro destino en México, actualmente Mazatlán ―en medio de un equilibrado desarrollo turístico e inmobiliario―, Mazatlán representa una auténtica oportunidad de conexión con la esencia de una parte de la historia y cultura del pueblo Mexicano, la que se forjo durante una época en la que la proyección internacional como centro de intercambio comercial internacional, era el más importante aspecto en la vida de los Mazatlecos, quienes influenciados por la cultura de visionarios extranjeros, y viviendo comprometidos con su desarrollo, plasmaron a través de la arquitectura que hoy se puede apreciar en su Centro Histórico, la pasión con la que se vivía cada acontecimiento en la vida de la ciudad en aquella época.
Más valioso que cada uno de los edificios que conjuntan el Centro Histórico de Mazatlán, patrimonio cultural de México para el mundo, es lo que en cada uno de ellos se vivió. La historia y anécdotas de los acontecimientos que se desarrollaron en cada casa o edificio, han sido en muchos casos, la base sobre las cuales se establecieron hábitos o costumbres que persisten en la actualidad como distintivos de los Mazatlecos.
Siguiendo con nuestro recorrido nos encontramos con los siguientes edificios:
• Mansión de Los Nava
Este edificio que está ubicado en la Calle Belisario Domínguez, es quizás uno de los más antiguos de la ciudad, se estima que se construyó en el año de 1852, y que en tiempos de la intervención francesa, sirvió de alojamiento para los altos oficiales del ejército imperialista francés.
Hay registros, que indican que su planta baja siempre estuvo ocupada por los mejores y más exclusivos negocios, y en los tiempos en que a los edificios se les distinguía o ubicaba por su nombre, todos lo llamaban el edificio de La Fama.
Un poco antes de que el edificio se construyera, en los años 1820's, en ese lugar funcionaba la casa comercial Barre & Kennedy. Este hecho es importante de mencionar, ya que en el año de 1826 Mr. John Lennox Kennedy, fue nombrado cónsul de su país, los Estados Unidos de Norteamérica, convirtiendo al puerto de Mazatlán, en el segundo consulado americano en Latinoamérica, después del de La Habana, Cuba.
Cuidando su diseño arquitectónico original, el trabajo más reciente de remodelación en este edifico, es digno de admirarse.
• Edificio del Colegio de Guadalajara
Construcción ubicada en la antigua calle del Recreo, hoy Constitución, en honor a la Carta Magna de 1857. Es un imponente edificio de dos plantas que a partir de 1880 fue ocupada por diferentes dependencias del gobierno federal, entre ellas la oficina de correos y telégrafos. Por más de sesenta años, albergó al Colegio Guadalajara, una prestigiada escuela de monjas que se vio forzada a cerrar, por carecer de fondos para hacerle frente a los altos costos de mantenimiento y conservación de la finca.
La fachada inferior tiene ventanas muy altas que terminan en forma de arco, protegidas por rejas de barrotes. En la parte superior, se puede observar un balcón con un barandal de hierro forjado, que rodea el cuerpo del edificio y esta sostenido por una cornisa bien proporcionada; sus ventanas superiores en forma rectangular, tienen un adorno en forma de medio arco, que sobresale de la pared, y el techo esta rematado por una preciosa cornisa que le proporciona un verdadero balance y peso arquitectónico.
Actualmente, este edificio esta en la etapa final de una total remodelación, en la que el exterior esta siendo respetado trayéndolo a su esplendor original, mientras que en el interior se le han hecho adaptaciones para convertirlo en pequeños apartamentos de retiro, sin romper la armonía arquitectónica.
• Edificio Elorza, Lejarza & Compañía
Este impresionante edificio, fue construido por la casa comercial Elorza, Lejarza y Cía, a principios del siglo XX, con el objeto de instalar ahí su casa matriz. La Casa Elorza fue uno de los pocos almacenes comerciales que logró sobrevivir los tiempos de la revolución, y contra muchas vicisitudes, continuó operando hasta los años sesenta, fecha en que los dueños decidieron mudarse a otra parte de la ciudad y empezar nuevamente a trabajar con el nuevo nombre comercial de Casa Letamendi.
Es recomendable pedir permiso para conocer su interior, ya que solo así se puede tener una idea más precisa de lo enormes que eran los almacenes comerciales del Siglo XIX.
Su diseño sigue la misma tendencia de tener ventanas altas en forma de arco y enrejadas, techos de gran altura y balcones corridos con barandales de hierro forjado en la planta superior, que corren a lo largo de todo el edificio, todo acompañado por unas cornisas y ornamentos que le dan un marco de sobriedad a la construcción.
Actualmente y gracias a los múltiples salones y aposentos con los que cuenta este edificio, se utiliza como escuela por la institución educativa Liceo Mazatlán.
• Edificio del Hotel Central
Según los registros que se consultaron, en este lugar estuvo asentado el almacén comercial de Vega y Hermanos en el año de 1842. Posteriormente, aquí se ubicó la casa de la familia Vazavilbazo, quién después de habitarla por un tiempo no muy largo, vendieron la propiedad al rico comerciante Guillermo Haas, hijo de un inmigrante prusiano, quien construye en ese lugar al famoso y recordado Hotel Central. El hotel abrió sus puertas en el año de 1888, y hasta loa años 30’s, fue uno de los mejores de la costa del Pacífico. Hospedarse en ese lugar era una delicia, el glamour que allí se vivía y la calidad de su servicio e instalaciones, eran magníficas y consideradas insuperables.
Tenía un patio central rodeado de mamparas de madera, con finos cristales emplomados de colores que se utilizaban en bailes privados. En su restaurante se ofrecía una cocina gourmet, y en su bar se podían encontrar los más finos vinos europeos y degustar los más exótica coctelería. Se consideraba que tenia la cava mejor surtida de la ciudad. Diariamente los comensales eran deleitados con suaves melodías, interpretadas por la orquesta del virtuoso Eligio Mora.
Aquí se hospedaban las gentes más prominentes, visitantes distinguidos y políticos encumbrados. Este hotel, que se ubica en la esquina Belisario Domínguez y calle Angel Flores, al paso de los años, cerró por incosteabilidad y los dueños vendieron la propiedad, que por algún tiempo permaneció cerrada. Posteriormente ha servido para albergar unas salas de cine, que tuvieron que cerrar por conflictos laborales y actualmente se le utiliza para oficinas.
• Edificio del Hotel Imperial
Edificio de una planta ubicado en la calle Sixto Osuna, esquina con Niños Héroes, se terminó de construir en el año de 1873, y se diseñó específicamente para que funcionara para dar hospedaje. Abrió sus puertas con el nombre de Hotel Franco Americano, aunque posteriormente se le llegó a conocer con los nombres de Hotel Nacional, Hotel de Francia y Hotel Imperial, manteniendo este último hasta que cerró sus puertas.
Su diseño, consistía en un amplio patio central el cual era rodeado por corredores por los que se entraba a los espaciosos y regiamente amuebladas habitaciones. Las crónicas de la época señalan que los estilos predominantes de los muebles eran estilo Luis XV, Reina Ana y Early American, así como que los adornos, lámparas y vajillas, pertenecían a las mejores casas manufactureras de Europa.
La elegancia de sus salones y habitaciones al igual que su excelente cocina y servicio, eran muy solicitados y apreciados. Los festejos que puntualmente se celebraban todos los años el 14 de Julio, para conmemorar la Toma de la Bastilla, eran un acontecimiento muy esperado por la numerosa colonia francesa de la ciudad, que en esos tiempos, encabezaba él más importante promotor de industrias el Sr. Alejandro Loubet, accionista mayoritario de la Fundición de Sinaloa, la primera fábrica de hielo y otras muchas empresas industriales.
Mazatlán es una hermosa joya de México, donde a través de su Centro Histórico, el visitante puede apreciar una impactante manifestación de colorido, gracia, calidez y elegancia, aspectos que a través de los años, poco a poco han venido convirtiendo al destino, es un espacio que por si solo encanta, mientras que con las paredes de sus edificios, cuenta gran parte de la vida y la historia de un pueblo alegre, atrevido y trabajador, y ahora genuinamente comprometido con preservar su esencia para la humanidad.
Lo más valioso de Mazatlán, es como mencioné al principio, su gente. Como en ningún otro destino del mundo, la risa del Mazatleco inunda el ambiente de su ciudad, creando así una atmósfera sencilla donde lo franco y genuino del pueblo sobresale, sin buscar nada más que hacer que el visitante se sienta tan a gusto, que en cualquier momento se aventure a investigar y descubrir, que lo más grande del puerto, es el corazón de sus habitantes. Enviar a un amigo