Centro Histórico de Mazatlán - Parte III Por Jesús de Avila - Noticias Let's Go2Mazatlan- Agosto 2008
Continuando con nuestro recorrido por el Centro Histórico, o dicho de otra manera, adentrándonos en la exploración de los edificios, que a través de los rasgos y las características de sus materiales y elementos, utilizados para su edificación y decoración —ya sean originales o renovados―, y que nos cuentan una serie de eventos que poco a poco han ido conformando la historia del puerto de Mazatlán, descubrimos que con su restauración, el destino a iniciado una nueva etapa que resulta ser una puerta abierta hacia insospechadas pero excelentes oportunidades de desarrollo, mismas que vislumbran un futuro de gran inversión, edificada sobre una base económica vigorosa e influyente, para que cada día mas se comprometan y participen de su continua preservación.
Escudriñando más acerca de la renovación al Centro Histórico, me encontré con la existencia de la Asociación del Proyecto de Renovación, una organización no gubernamental que esta plenamente dedicada a la promoción y restauración del centro de Mazatlán, declarado Patrimonio Histórico de la Nación en el 2001. Esta organización destaca que el Centro Histórico se ha convertido en un atractivo lugar para vivir, visitar y disfrutar, y que esto es gracias principalmente al arduo trabajo en conjunto de los diversos sectores, que se ha venido realizando el los últimos cinco años. Deseo mencionar que; habiendo caminado por sus calles primeramente hace aproximadamente cinco anos, y en esta ultima ocasión en el presente año, confirmo que lo que esta organización declara, es exacto.
En el presente son varias las zonas ―entre las que se encuentra el Centro Histórico―, que se están desarrollando en Mazatlán, enfocadas a brindar una oferta residencial dirigida a un mercado especifico de nuevos comparadores potenciales [Baby Boomers], que cada día se unen a un gran grupo de Estadounidenses y Canadienses [principalmente], que están observando muy de cera lo que esta sucediendo en este hermoso puerto, con el objetivo de convertirlo en su paraíso de retiro.
De acuerdo a la Asociación del Proyecto de Renovación, el modelo de revitalización que se ha implementado para el Centro Histórico, es el Estadounidense denominado “Main Street Project”, que funciona bajo los siguientes cuatro enfoques: Organización, Promoción, Diseño y Restauración Económica, factores que lo convierten en un modelo integral, ideal para el contexto actual, y muy acorde con el gran desarrollo inmobiliario que esta revitalizando al destino.
Entre otras cosas, Importantes detalles del origen de la historia comercial de Mazatlán, quedaron plasmada en los edificios del centro, mostrando con ellos, sobre todo, que Mazatlán es un destino multirracial y multicultural, aspectos que hoy lo han convertido en el único destino turístico de México en la costa del pacifico, con gran riqueza histórica y cultural manifiesta en su Centro Histórico, mismo que hoy esta siendo promocionado como uno de los mas significativos atractivos de este enigmático, exuberante, romántico y espectacular puerto.
Continuemos con nuestro recorrido…
• Edificio de la Mercería Alemana
En los tiempos que los almacenes comerciales reinaban en Mazatlán, era imprescindible que contaran con grandes ventanales que les permitieran exhibir el enorme surtido de mercancía que tenían para la venta.
Sobrio y elegante edificio de dos plantas construido en el año de 1904, por encargo del Sr. Alberto García Granados —localizado en la calle Principal, hoy Belisario Domínguez—, es un ejemplo palpable de la tendencia a contar con grandes ventanales, muy necesarios para que a través de ellos se pudiera observar la mercancía a la venta. Este edificio tiene dos tipos de ventanas, en unas se destacan unos balcones con sus barandales de hierro forjado y en las otras unas balaustradas que no sobrepasan el nivel medio de los ventanales. Cuenta con una bien proporcionada cornisa que rodea el techo, rematada por una impresionante balaustrada.
Aquí, durante muchos años, funcionó la Mercería Alemana, propiedad de Heymann Sucesores, cuyos socios principales eran los alemanes: Luis Volquardsen y Carlos y Alejandro Melchers. Aquí se vendía una enorme variedad de productos relacionados con el ramo de la ferretería, instrumentos musicales, juguetes, loza, porcelana y muebles. Distribuidora exclusiva de los inodoros ingleses, que vinieron a sustituir a los rústicos excusados de pozo de las familias acomodadas. Los socios eran agentes exclusivos de las fabulosas y mágicas cámaras fotográficas Kodak, y las modernas máquinas de escribir Bickensdefer, que tan solo costaban la nada módica suma de cuarenta y cinco pesos oro. Ahí también se podía conseguir finísima cristalería de Bohemia, Viena y Baccarat, porcelana de Meissen y Berlín, pianos verticales Steinway, Beschslein & Wagner, armónicos Wilcox White, cubiertas de mármol de Carrara, en fin, lo más selecto y fino que existía en el mercado de esos tiempos.
Actualmente en esa misma manzana existe una propiedad de la misma familia que se conserva en excelente estado, en ella han vivido los descendientes del Sr. Medrano, uno de ellos la Sra. Doña Lucila Medrano, quien además de haber sido una hermosa mujer ganadora de varios galardones de belleza, fue durante muchos años, presidenta del comité de la Cruz Roja. A ella se debe la construcción de las excelentes instalaciones con que cuenta esta benemérita institución.
• Mansión de Los García
Ubicada en la esquina que forman la calle Niños Héroes y Mariano Escobedo, este edificio de dos plantas fue considerado en su época uno de los más atractivos y hermosos del centro de la ciudad. Originalmente fue construido en el año de 1870, que sirvió de oficina matriz para el almacén comercial de origen ecuatoriano-alemán Alzua & Dorn.
En el año de 1883 fue adquirido por la importante firma de Somellera Hermanos, quien la ocupo hasta el año de 1907, fecha en que fue clausurada debido a la muerte del propietario, el español, Don José Somellera. El edificio entonces fue comprado por el Sr. Genaro García, quien en ese tiempo era presidente y socio de la Cia. Minera del Pánuco y accionista de la poderosa institución financiera Banco Occidental de México, además de ser dueño de extensas propiedades cercanas al casco urbano y que actualmente son parte integrante de la ciudad.
Se tiene conocimiento que durante los muchos años que la mansión estuvo en manos de esta familia, y se le hicieron varias transformaciones exteriores e interiores que le valieron que se le considerara como una de las mejores casas de la ciudad. Su entrada principal esta sobre una esquina y todas sus ventanas están rematadas por una cornisa en la que descansan varios hermosos balcones, con sus barandales de hierro forjado, toda la parte superior de la azotea está rematada por una imponente cornisa de tipo Neoclásico.
Este es uno de los pocos edificios del Centro Histórico que no obstante el abandono de sus dueños, y al deterioro normal que a sufrido su fachada por razón de la inclemencia del tiempo, aún mantiene una lucha estoica para mantener presente algo de su grandiosidad.
• Mansión de Los Campos
Esta es una elegante, regia e imponente construcción ubicada en la parte norte de la calle Carnaval y fue erigida en el año de 1910, representa el alto nivel de prosperidad que se había alcanzado en la ciudad, antes de que empezara a decaer por causa de la revolución maderista.
La grandiosidad se ve reflejada por el tamaño y originalidad de sus detalles decorativos. La parte baja de su fachada se distingue por tener una monumental puerta principal, situada —como se acostumbraba en este tipo de casas——, en la esquina con más vista de la propiedad. La entrada está coronada por hermosas efigies de influencia helénica. A lo largo de cada costado del edificio hay seis enormes ventanales enrejados, enmarcados por una fina cornisa y en su parte superior, por un estilizado y precioso dosel de tipo morisco. En la segunda planta, sobre la cornisa que divide los dos cuerpos del edificio, se encuentran seis balcones con barandales de hierro forjado con su respectivo dosel morisco. Todas estas ventanas son coronadas por cornisas colocadas en tal forma que forman un ángulo, y arriba de este una preciosa ornamentación en forma de concha marina.
No se puede dejar de admirar la terraza cubierta que se encuentra en el segundo piso con vista a la angosta calle Carnaval, como tampoco la regia forma en que esta mansión es rodeada por un conjunto de pilares y pequeñas ornamentaciones en forma de antorchas, así como el balcón semi-redondo que remata la parte superior de la esquina principal con pequeñas esculturas, todos ellos detalles, que no tienen nada que pedir a los que se encuentran en muchos palacios parisinos. Tampoco se puede pasar por alto el majestuoso remate en la parte superior del techo de la entrada principal, en donde se pueden observar, una preciosa ninfa flanqueada por dos mancebos alados y juguetones pescados, así como las ornamentaciones de angelicales rostros, situados debajo de cada uno de sus balcones.
En las afueras de esta mansión, el 6 de Mayo de 1914 un avión biplano perteneciente a las fuerzas revolucionarias, que tenían sitiada a la ciudad, dejó caer dos rudimentarias bombas, que aunque no dañaron la casa, si mataron a una persona e hirieron a varias más. Estas bombas originalmente estaban dirigidas para que hicieran blanco en las tropas federales acantonadas en el Cerro de la Nevería, pero por un error de cálculo, impericia del piloto, viento o accidente fortuito, no dieron en el lugar escogido. Este hecho le dio a Mazatlán el dudoso honor de ser la primera ciudad de las Américas en ser bombardeada por aire.
• Edificio García Granados
Este edificio de dos plantas ubicado por la calle Belisario Domínguez, originalmente fue construido en el año de 1862, por encargo del Sr. Vicente García Granados, cabeza de una de las primeras familias que se asentaron en el puerto, y que llegó a acumular una incalculable fortuna, al dedicarse exitosamente a las actividades comerciales desde el año de 1830.
En este edificio funcionaba la acreditada joyería La Nueva Esmeralda, que abrió sus puertas en el año de 1903 siendo su dueño el Sr. Carlos Díaz. En sus amplios cuartos, mostradores y ventanales, se exhibía un amplio y variado surtido de joyas, relojes de pulso, mesa y pared, opulentas y bien trabajadas leontinas, cajas musicales de finísima porcelana, huevos de Fabergé, brazaletes, collares y tiaras incrustadas de diamantes, esmeraldas, zafiros y rubíes, así como toda clase de objetos, dijes, jarras, platones, poncheras y chucherías de oro y plata.
Desafortunadamente el negocio no prosperó como el dueño había deseado, viéndose forzado a declararse en quiebra en el año de 1906.
No obstante este contratiempo, por muchos años el edificio siguió manteniendo su esplendor y riqueza arquitectónica original. En los años cuarentas, una de las más antiguas estaciones de radio de la ciudad la usó como oficina y estudios, adaptándole un pequeño auditorio en el que se presentaban todos los artistas que llegaban a la ciudad. Ahí también se organizaron infinidad de concursos de aficionados al canto, de los cuales surgieron cantantes que con el tiempo se hicieron famosos, un ejemplo de ello fue la siempre recordada interprete Lola Beltrán.
• Edificio la Voz del Pueblo
Ubicado en la calle Belisario Domínguez, es uno de los más antiguos de la ciudad que aún se mantiene en buena condición. Se estima que fue construido en 1845, y es posible llegar a esta conclusión por el hecho que su fachada esta desprovista de adornos y remates arquitectónicos, los que empezaron a popularizarse hasta principios de 1860.
En este lugar funciona uno de los más importantes almacenes comerciales del puerto y de toda la costa del Pacífico, al que se le conocía con el nombre de La Voz del Pueblo, propiedad de Wholer Bartning Sucesores.
En el año de 1890 un individuo de ascendencia alemana, el Sr. Bernard Huthoff y el español, Pantaleón Ezquerra, eran los dueños del edificio y de las construcciones adyacentes que usaban como bodegas. Su segundo piso era utilizado por el administrador residente, y la parte de esta planta que da hacia la calle Niños Héroes, la utilizaban los cajeros y jefes departamentales que eran traídos de Alemania para trabajar en la compañía, todos ellos apuestos jóvenes solteros de los cuales, muchos se involucraron sentimentalmente con agraciadas señoritas locales y formaron estables familias.
Este almacén atravesó y sorteó muchas dificultades, y no fue sino hasta el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial, cuando finalmente cerró sus puertas, hecho que fue muy lamentado por la sociedad.
Otro detalle que se debe señalar del edificio es que prácticamente era el único en la ciudad, perteneciente a esa época en el que los barandales de hierro forjado se asientan sobre un riel de madera.
Actualmente en este lugar opera desde el año de 1950, la prestigiada farmacia Unión, que fue establecida por un pequeño grupo de médicos encabezados por el Dr. & Gral. Primo Alfredo Gutiérrez, en aquel entonces director del Hospital Militar y uno de los mejores cirujanos que había en la ciudad.