Centro Histórico de Mazatlán - Parte V Por Jesús de Avila - Noticias Let's Go2Mazatlan- Septembrie 2008
De los escenarios que actualmente más distinguen algunas épocas específicas de México, el del Centro Histórico de Mazatlán, es definitivamente uno de los que más se destacan, al grado de que aun cuando todavía no luce tan esplendoroso como se pronostica para cuando todos sus principales edificios sean restaurados, cada año seduce y captura la atención de más viajeros internacionales seriamente interesados en el aspecto artístico, arquitectónico y cultural de este maravilloso destino que es Mazatlán.
En las calles del Centro Histórico, la manifestación arquitectónica neoclásica es la que resalta a la vista, siendo esta un hermoso indicador de la indudable influencia europea que durante una gran época comercial ―decorando la ciudad y la vida de sus habitantes― contribuyo al engrandecimiento y espectacularidad del puerto.
Los historiadores explican que la arquitectura neoclásica fue como una reacción en contra de las últimas y exageradas formas del barroco y el rococó, así como también en contra de las clases aristócratas europeas que las mantenían.
Por iniciativa de prestigiados y notables ciudadanos, apoyados por gobierno del estado de Sinaloa, con la reconstrucción del Teatro Ángela Peralta, el renacer del Centro Histórico de Mazatlán dio inicio en 1992. Junto al teatro se creo la Escuela Municipal de Arte de Mazatlán, dando con esto, origen a una nueva y gran dinámica en el centro de la ciudad. Poco a poco los cálidos mazatlecos redescubrían la impactante belleza del centro de su amada ciudad, reconociéndola como el más significativo legado de grandes hombres y mujeres, que impulsados por un inquebrantable deseo de mejorar y conformar una sociedad que se destacaba por su gran entrega para alcanzar el compromiso de elevar su calidad de vida, se dedicaron a cimentar y edificar un espacio de prosperidad lleno de vida y color, que hoy resurge atrayendo inimaginables y grandes oportunidades de crecimiento y desarrollo, sin perder por supuesto, su vibrante y original esencia.
Continuamos con nuestro recorrido…
• Edificio de la familia Madero
Edificio de dos plantas, ubicado en el Paseo Olas Altas, es actualmente sólo la mitad de su tamaño original. Fue construido en el año de 1870 por el comerciante inglés John Kelly, quien también era cónsul de su país en el Puerto de Mazatlán. Este diplomático vino a engalanar la historia de la ciudad, por haber sido el causante de que casi ocurriera un serio conflicto armado.
De acuerdo a crónicas históricas, en Junio de 1872 después de un altercado con el capitán de un buque de guerra inglés, que demandaba al cónsul el pago de impuestos de importación de mercancía que presumiblemente era de contrabando, este edificio pasa a ser propiedad de la familia de Don José H. Rico, quien lo adquirió del Banco de Londres y México, a través de una hábil maniobra de ingeniería financiera, que dejaría mudos y estupefactos a los actuales magos financieros de Wall Street.
No obstante que el edificio perdió mucho de su grandeza arquitectónica, al demolerle la mitad de su extensión ―en los tiempos que no existía ninguna regulación que protegiera a este tipo de construcciones―, aun continúa siendo una de las edificaciones antiguas mejor conservadas. Una de sus peculiaridades, es el ser uno de los dos edificios del Siglo XIX cuyos balcones son de madera, así como el que en la cornisa en su techo, tiene pequeñas ornamentaciones muy sencillas pero bien proporcionadas y elegantes
En la calle del Vigía y que después se llamaría Guelatao, la cual actualmente lleva por nombre Angel Flores, se ubica la finca de la familia Díaz de León. Esta extensa mansión abarca desde la esquina de la calle Tacaba ―hoy Heriberto Frías― hasta la calle Carnaval, fue construida por el Sr. Don Antonio Díaz de León, originario del Estado de Zacatecas, quien se avecindó en Mazatlán en el año de 1869.
La planta alta del edificio, se usaba como residencia de la familia y en la parte de abajo a lo largo de toda la cuadra, se ubicaba la fabrica El Vapor, en la que se elaboraban exquisitos, deliciosos y aromáticos puros de las reconocidas marcas: Mañana, El Velo, Clarissa, América, Europa y Wilhelm II.
La fábrica tenía una producción que se enviaba a diferentes partes del país y de los Estados Unidos, proporcionando empleo a cerca de 200 operarios que en su mayoría eran traídos de otras regiones, ya que en la ciudad no existía gente capacitada para este tipo de labores. Era tal la necesidad de este tipo de operarios, que el Sr. Díaz de León tenía que traerlos de las zonas productoras de tabaco de Nayarit y Colima, esta situación hizo que muchas familias de la ciudad de Mazatlán, tuvieran sus orígenes en estos estados de la república mexicana.
Junto a la cigarrera, la familia Díaz de León operaba una fabrica de nombre Flor del Pacifico (1894), la que producía trescientos kilos diarios de exquisitos chocolates, bajo la mirada sabia de un experto ciudadano suizo. Anexa a esta empresa, existía una compañía dedicada a la producción de pastas, la que contaba con modernas maquinarias de vapor y en la que se utilizaban harina especial importada de San Francisco, California. Se seguían al pie de la letra procedimientos y métodos utilizados por las más famosas casas productoras de pasta Italianas (1896).
Actualmente, en la finca operan diversos negocios comerciales, uno de ellos ―el de mayor antigüedad― es la librería y papelería La Palma, que perteneciera a la familia Barceló y que durante el periodo, comprendido de 1925 hasta los años cincuenta, fue la más reconocida y bien surtida papelería del puerto.
• La Casa de los Gómez Rubio
Esta magnífica y acogedora casa, ubicada en la calle Belisario Domínguez y propiedad de la familia Gómez Rubio, se construyó en el año de 1913, fecha muy significativa porque marca el final de una época de grandeza que ya no volvería jamás.
Fue en el año de 1914 en el que la Ciudad de Mazatlán, empezó a perder vertiginosamente el predominio comercial y financiero en el noroeste de México, la revolución aunque se dio por causa de las tantas injusticias y la lacerante pobreza que envolvía a la mayor parte de la población, fue implacable y paralizó el desarrollo de toda actividad económica.
Cuanta la familia Gómez Rubio que después de haber sitiado a Mazatlán por varios meses, las fuerzas revolucionarias ante el retiro de los ejércitos federales, entraron a la ciudad y lo primero que hicieron fue requisar la casa para que sirviera de lugar de hospedaje para los oficiales victoriosos, pero lo triste y desconsolante no fue el hecho en si, sino percatarse del saqueo y pillaje al que fue sometida la propiedad.
La residencia ―gracias al empeño e interés de la familia―, aun esta en excelente estado de conservación y es de admirarse la calidad de la mano de obra de la rejilla que embellece la terraza cubierta actualmente incompleta, así como la belleza del trabajo de los barandales de hierro forjado, hábilmente forjados en la fundición de Sinaloa.
Esta construcción ubicada en la antigua calle del Arsenal, actualmente llamada Venustiano Carranza, en realidad son dos casas, siendo una de ellas de dos plantas. Los pisos en el ámbito de la calle fueron construidos por el rico industrial Vicente Ferreira en el año de 1870, y el piso superior de una de las residencias, fueron contraídos por su yerno el Sr.Friedrich Von Unger en el año 1901.
El Sr. Ferreira no tuvo la dicha de habitar por mucho tiempo la casa que con tanto anhelo construyó, ya que murió trágicamente en el misterioso hundimiento del barco Sonora.
Durante la revolución en 1914, algunas de las reuniones que se sostuvieron entre oficiales americanos, franceses, ingleses y alemanes de alto rango, con el propósito de proteger y evacuar a compatriotas, se escenificaron en esta residencia.
La Casa de Los Retes o Edificio del Correo de la Tarde
En la esquina de las calles Constitución y Carnaval, aun se pueden ver los restos de lo que fuera un amplio edificio de una planta que perteneció a la familia Retes.
El edificio se construyó en el año de 1830, y en sus inicios ahí operó la casa comercial del ciudadano alemán don Julio Lomer, y en la que originalmente trabajaron los hermanos Melchers, para después formar su propio almacén. Pero fue en el año de 1861, que el Sr. Pablo Retes se decidió a establecer en este lugar, una casa editorial, papelería y librería. Se tienen registros históricos que la determinan como la imprenta más antigua del estado de Sinaloa.
En esta empresa se editaron infinidad de libros, revistas, folletos y panfletos, sin embargo su logro más importante fue él haber editado ―bajo iniciativa del Sr. Miguel Retes― el prestigiado periódico "El Correo de la Tarde" (1885), que se constituyó como órgano oficial de los comerciantes de la ciudad, y en poco tiempo se le llegó a considerar como el principal y más influyente diario del occidente del País.
Descubrir la riqueza arquitectónica, histórica y social de Mazatlán, no debe ser el objetivo de un recorrido por el Centro Histórico, más bien siempre es el resultado de una de las más placenteras aventuras culturales que cualquier viajero puede experimentar en el destino, misma que sin darse cuenta ―mientras se camina― enriquece la mente y el alma, al mismo tiempo que al corazón lo seduce y encanta. Enviar a un amigo